Tradición en Los Nogales

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Cuando un crítico se ve obligado a hacer una buena reseña, le jode. Como dice el crítico de Ratatouille, las mejores críticas son las crueles, porque además de ser las más divertidas, es más fácil hacer sangre.

Hoy me toca una de las halagadoras, en la que todo lo que probé estaba en su punto y eso no es fácil. El restaurante, uno de los clásicos de Gijón, los Nogales. Ubicado muy cerca de donde el viento da la vuelta, su cocina sencilla con productos de primera, sigue marcando época más allá de bautizos y comuniones.

De aperitivo de la casa, nos  sirvieron el habitual pastel de cabracho acompañado de pan tostado por ellos. Fresco y jugoso, sobre todo si te invitan, claro está.

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Desastre en el Dos40

Ficha dos40

Es sábado noche y te apetece picar algo por el centro de Gijón. No tienes reserva y te dejas llevar por la sugerencia de uno de esos amigos tuyos impetuosos. Resultado: una mierda como un piano.

El lugar donde cenamos es el Dos 40. Situado en plena calle San Bernardo, cerca de la plaza del Ayuntamiento, lugar ideal para servir comida de batalla.

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Bajamar en la Tropical

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Con motivo de su trigésimo cumpleaños, una gran amiga decidió celebrar tan magno evento invitándonos a cenar a uno de los lugares más típicos de Gijón, la sidrería Tropical.

Reconozco que soy bastante “exigente” (o repunante como se dice por Asturies) y no me gusta cenar a las 12 de la noche, y es que en la sidrería Tropical, con los dos turnos existentes, o cenas a las 21,30 o a las 23,30, con lo que en el primer turno, poco más que te tiran la comida para que acabes pronto, y en el segundo, arrancas la cena con más hambre que el perro del afilador.

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Merendero low cost en Gijón

Ficha Casa espicha

 

Uno de los merenderos que visitamos este verano, fue Casa Espicha, un lugar escondido en el glamuroso barrio de Somió, en Gijón. En este merendero, llegan a convivir lo más pijo de la alta sociedad gijonesa con otro perfil algo más kinki. ¿El por qué? Unos van por su ubicación, otros por su precio.

Adelantaros que el precio final que pagamos cada uno fue de 11€, incluyendo tres cervezas, una botella de sidra y un agua. La cena no fue ni mucho menos en un bistró francés de primera, pero por ese precio, a los cinco que fuimos, nos pareció bastante aceptable para ser de picoteo.

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